jueves 26 de noviembre de 2009

Almas muertas

Profesor Marmordo: hablaremos hoy de la inmortal novela de Nikolai Gogol, uno de los fundadores de la gran literatura rusa. La obra iba a ser una trilogía, pero sólo se llegó a publicar íntegramente la primera parte, la segunda fue arrojada a las llamas por el autor tras atravesar una crisis religiosa, si bien, se han podido rescatar unos cuantos capítulos.

“Almas muertas”, novela clave para comprender la literatura moderna, nos presenta a un extraño personaje llamado Chichikov, del que muy poco sabemos al principio para que se nos vayan revelando después su personalidad (sobre todo a través de sus actuaciones) y su pasado (mediante una narración más convencional). Este personaje, aparentemente afable, recorre la Rusia rural junto a dos siervos con el sorprendente objetivo de comprar mujiks que se hayan muerto tras el último censo, es decir, almas muertas. En un peregrinar que ha sido comparado con los del Quijote, la Odisea o incluso la Divina Comedia, se describen numerosos personajes característicos de la Rusia de la época que, en cierta manera son estereotipos, pero abordados con gran profundidad, introduciendo reveladores matices y haciendo gala de gran sentido del humor.

Entre las mayores novedades que aporta el libro encontramos la elección de un personaje que, como el propio Gogol sostiene, no va a ser del agrado del lector. Y, es que, no se trata de un héroe al uso. Al desconocimiento inicial y la empatía que le concedemos por su carácter protagónico le sucede cierta perplejidad, pues según pasamos las páginas conocemos más profundamente sus discutibles carácter y moralidad, con la novedad de que no averiguamos realmente el pasado del personaje hasta el final de la primera parte.

La obra es una sátira que critica tanto a los personajes que caricaturiza como a la burocratizada y casi feudal sociedad en la que viven. En la primera parte, el personaje principal parece más Rusia, con sus distintos personajes y ambientes que con tanta maestría describe Gogol, que el propio Chichikov, mientras que, en lo que se conserva de la segunda, Chichikov crece como personaje al tiempo que se recrudecen su arribismo y su envilecimiento, sin que se abandone la sátira social, que resulta incluso más aguda y mordaz que en la primera. Al parecer, la incompleta trilogía trataba un proceso de crimen, castigo y redención, pero sólo han llegado hasta nosotros el crimen y parte del castigo. A pesar de ello, se trata de una de las cumbres de la literatura universal.

sábado 21 de noviembre de 2009

Hermosísimas mujeres en Burgos

¿El alcoholismo es hereditario?

Comida familiar en Burgos: tajada con vino durante la comida, pacharán, copa, otra copa, más copas, hora de cenar, tapeo, cañas, vinos, hora de salir, más copas, non stop...

Dos de la mañana, tras una tarde de borrachera absoluta el cansancio toma el poder. El Sr. Chinaski se duerme en un bar por segunda vez en un mes. Quizá sea hora de ir a dormir.

Srta. X.: ¿Esta banqueta está ocupada?

Lobo de Bar (Pensando: joder, estoy cansado, me ha costado media vida conseguir esta banqueta): Sí, esta banqueta es mía, está ocupada de cojones (pensamiento no pronunciado, porque Lobo de Bar está cansado y borracho, pero aún tiene percepción, ha visto que las dos muchachas que se la piden son realmente bellas). Bueno... ¿Estáis muy cansadas?

Efectivamente, estaban cansadas, habían trabajado todo el día y, sobre todo, su hermosura tiene que ser agotadora. Dos hermanas, la pequeña se parece a Pilar Rubio, con los ojos todavía más claros, más guapa incluso que la propia presentadora, la mayor de escaso parecido pero también tremendamente bella, morena, ojos oscuros.

Srta X.: ¿Bailas?

Lobo de Bar: No debería, bailar es una de las cinco cosas que se me dan peor en esta vida. Sin embargo, no puedo decirte que no a nada.

Srta. X.: Jijiji.

Lobo de Bar baila con la Srta. X., su hermana le pone una etiqueta de Budweiser en la camiseta, le tiran unos cuantos piropos, el ebrio goliardo regresa literalmente a los 15 años. Pocas veces se ha visto tan bien acompañado. Lo que queda de su familia se va a dormir, él se queda con ellas.

El dipsómano se las prometía muy felices, pero tienen novio, corre el riesgo de convertirse en un pagafantas muchos años después. La Srta. X. se encuentra a un compañero de estudios de teatro en Barcelona, dicen unas cuantas barbaridades, pero el goliardo evita caer en la fatalidad gracias a su labia y carisma. Se divierte, consigue el teléfono de las féminas, la próxima visita a Burgos será más divertida, o quizá las vea en Mañoland, porque las invita, sería una experiencia extraña, porque rara vez las visitantes a la bimilenaria ciudad son más bellas que las propias zaragozanas.

viernes 20 de noviembre de 2009

Métodos de ligoteo (II)

Dr. Strangelove: Viendo que tu vida eroticosentimental no avanza Lobo de Bar, te voy a dar unos cuantos consejos, que hace mucho que no lo hago.

Cuando afrontes una relación de cualquier tipo con una mujer has de tener en cuenta que te equivocas si:

1. Crees que la comprendes

2. Tratas de comprenderla.

3. Aparentas que la comprendes.

4. Eres demasiado comprensivo.

5. No aparentas intentar comprenderla.

miércoles 18 de noviembre de 2009

The Wire

Dr. Strangelove: Por muy aficionado al séptimo arte que sea no me queda más remedio que admitir que en los últimos años se están filmando algunas series para televisión muy superiores a las mediocres películas que se estrenan en los cada vez más asépticos cines de nuestras ciudades. Una de estas series, la mejor de las que he visto, es “The Wire” (“Bajo Escucha” en España).

The Wire comienza abordando el narcotráfico desde el punto de vista tanto de los las fuerzas del orden como de los traficantes y, en menor medida, de los drogadictos. Plantea lo que parece una partida de ajedrez entre ambos bandos de forma realista y construye unos personajes muy bien definidos tanto entre los policías como entre los narcos. Tras terminar la primera temporada de una forma creíble y muy poco habitual tanto para la pequeña como para la gran pantalla, se van añadiendo nuevos temas y personajes en la trama que engrandecen el argumento hasta convertirlo en una compleja novela visual. En la segunda temporada se introduce el puerto y su sindicato como símbolo de una clase trabajadora en decadencia económica y moral; en la tercera las altas esferas de una clase política de las que ya se había hablado desde abajo; en la cuarta un sistema educativo también disfuncional y, en la quinta, un periódico de prestigio en la difícil coyuntura que vive la prensa escrita en la actualidad.

El escenario de la acción no podía estar mejor elegido, es Baltimore, la que fue la segunda ciudad más grande de EE.UU. (tras Nueva York) hasta mediados del siglo XIX para perder posteriormente posiciones e incluso población (un tercio desde 1950) y convertirse en una especie de vertedero del sueño americano.

La serie es exigente para el espectador, requiere atención constante. Algo que ocurre en un episodio puede tener repercusión en otro incluso de diferente temporada. No hay resúmenes antes de cada capítulo ni flashback durante su desarrollo que remitan a sucesos clave vistos anteriormente. Además, el número de personajes de cierta relevancia puede resultar abrumador.

No obstante, el público más exigente verá recompensado su esfuerzo. Se trata al espectador con respeto, sin trampas en el guión, sin considerarle un estúpido, ofreciendo un producto realmente profundo y poco frecuente donde se abordan los grandes problemas de la sociedad occidental con espíritu crítico, sin concesiones hollywoodianas, con un estilo sólido en el que incluso se utilizan símbolos como ya casi no se hace ni siquiera en el cine. Si se supera la aridez inicial de la propuesta y se acepta el reto planteado se termina degustando un producto sobresaliente, en el que destacan un guión excelso que desarrolla numerosísimas líneas narrativas y unos personajes inolvidables, que se comportan además como personas, con sus diferentes virtudes y defectos, y no como los héroes y villanos infalibles a los que estábamos acostumbrados.

jueves 12 de noviembre de 2009

Cuando la escopeta se encasquilla

Desde tiempos inmemoriales se sabe que cuando la sangre de un humanoide transporta más alcohol que hemoglobina, su cuerpo reacciona de forma extraña y/o imprevisible. Entre otras muchas consecuencias de lo más variopinto, una de las más habituales e indeseables para los humanoides macho es la que se produce a la hora de disponer el aparato reproductor para el coito pues, por lo visto, la densidad de esta sangre alcoholizada no es la más propicia para endurecer el manubrio.

Los goliardos, borrachos infames y temerosos no de Dios pero sí de tan incómoda circunstancia, se preguntan qué alternativa es más recomendable para salir airosos de tan complicada lid (pueden votar en la encuesta, a la izquierda).

a. Renunciar al alcohol, al menos los días en los que exista la más remota posibilidad de sacar al ofidio de paseo, pero esta posibilidad implica admitir que el sexo es más importante que los espirituosos, algo que muchos goliardos pueden no tener claro.

b. Renunciar al sexo en sus formas tradicionales para dedicarse al culto a Onán o al celibato más estricto, con el riesgo de que les confundan definitivamente con tunos.

c. Recurrir a la ciencia moderna, es decir, llevar una píldora azul en el bolsillo para el improbable caso de que se les presente la oportunidad de utilizar al soldadito yendo completamente curdas.

d. Adquirir una extraordinaria pericia oral y ejercitar la lengua para que aguante largas sesiones de actividad, de forma que la valiente fémina que se atreva a compartir lecho con un goliardo ebrio quede satisfecha a pesar de las limitaciones de aquel de cintura para abajo.

e. Convencer a esa valiente fémina, probablemente también alcoholizada, para que permanezca en el camastro hasta el día siguiente, confiando en que la morbidez etílica del miembro sea vencida por el vigor de la erección matutina.

f. Ninguna de las anteriores.

martes 10 de noviembre de 2009

El banquero anarquista y otros cuentos de raciocinio

Profesor Marmordo: En esta curiosa recopilación, se reúnen varios cuentos, la mayoría inconclusos, del escritor portugués Fernando Pessoa, recuperando parte de la prosa (que en su mayoría permanece inédita) de un autor mucho más conocido por su poesía.

Como el título indica, los cuentos son complejos (y casi matemáticos) ejercicios de raciocinio. “El banquero anarquista” fue el único que publicó en vida y consiste en un desarrollo de ideas brillante y en apariencia consecuente que nos resuelve (en un juego burlesco o, como él mismo dijo, en una sátira dialéctica) la paradoja de por qué un poderoso banquero sostiene que es en realidad el anarquista más fiel a sus ideas.

“Una cena particular” tiene una influencia más marcada del cuento anglosajón, concretamente del de Poe. De hecho lo escribió en inglés a través de su heterónimo Alexander Search y tiene considerable valor, aunque el final sea previsible. El resto de cuentos están incompletos y desarrollan deducciones más cercanas a la novela policial. Tienen cierta relevancia, aunque quizá más para los interesados en la obra y en la aguda mente de Pessoa que para el resto de amantes de la literatura, pues, en mi humilde opinión, queda lejos de otros maestros del cuento como el mencionado Poe, Borges o Cortázar.

En cualquier caso, dista de nuestra intención el menospreciar a tan insigne autor, intelectual y creador de heterónimos, quizá otro día abordemos su obra poética o el Libro del desasosiego.

sábado 7 de noviembre de 2009

Los amores del Tío Matt (Conversación moñas, sólo para gente sensible y/o resacosa).

En una taberna del barrio de San Telmo, apenas iluminada, Lobo de Bar y su tío conversan, ebrios, casi vencidos, tratando de mantener su dignidad sobre una ajada mesa. La superficie original de la madera es apenas reconocible por las tallas a cuchillo de generaciones de víctimas del desamor y otros borrachos. Lobo de Bar, carente de equilibrio, deja que sus palabras patinen, su tío, casi siempre jovial, parece extrañamente melancólico y circunspecto.

Lobo de Bar (moroso y torpe, sujetando su cabeza con el brazo): Te veo un tanto sentimental.

Tío Matt (de Bar, cabizbajo pero erguido): El vino y los recuerdos juegan malas pasadas.

Lobo de Bar: ¿Una mujer?

Tío Matt (de Bar): Quizá.

Lobo de Bar: Casi nunca me hablas de tus aventuras eróticosentimentales tío Matt. Con todo lo que has viajado seguro que podrías contar historias increíbles.

Tïo Matt (de Bar): Quizá.

Lobo de Bar: Seguro. Yo sin embargo estoy cansado de volver a casa con los condones viajeros.

Tio Matt (de Bar): Tienes mucho que aprender sobrino, me he fijado en que te lo montas muy mal, pero no sólo en tus viajes. Pero... para empezar, tienes que olvidarte del concepto de “casa”, el viaje es tu casa. (Le señala con el dedo) Libre de prejuicios vivirás de otra forma el viaje y las mujeres formarán parte de él.

Lobo de Bar: Mmm... ¿qué parte? ¿y qué tengo que buscar?

Tío Matt (de Bar): En los viajes no se busca, y a las mujeres tampoco. Simplemente llegan. (Vacía su vaso de vino y lo rellena). A veces es simplemente sexo... bueno, “simplemente” es un decir, puede ser sexo duro, sexo casto, sexo sucio, sexo reconfortante, mal sexo, buen sexo...

Lobo de Bar (sonriendo con cara de idiota): Claro.

Tío Matt (de Bar): Otras veces encuentras algo más.

Lobo de Bar (tras un silencio): ¿Has amado a muchas mujeres tío Matt?

Tío Matt (de Bar): De verdad a muy pocas.

Lobo de Bar: ¿Echas de menos a alguna de ellas?

Tío Matt (de Bar, mirando ahora fijamente a su sobrino): A todas.

Lobo de Bar: ¿Y por qué te separaste de ellas?

Tío Matt (de Bar): Porque así es el viaje, no hay que detenerse demasiado tiempo en ninguna estación, siempre queda mucho por conocer.

Lobo de Bar: Es una forma de verlo, pero parece dolorosa.

Tío Matt (de Bar): El amor siempre acaba doliendo si se ha amado de verdad, y el dolor es la última forma de amar como dijo Pedro Salinas. (Calla por un instante) Hoy, entre trago y trago, no puedo quitarme una imagen de la mente...

Lobo de Bar: ¿Qué imagen?

Tío Matt (de Bar): La de la última mujer que amé, el último día que nos vimos... Sabiendo que en unos minutos nos despediríamos para seguir cada uno con nuestro camino hicimos el amor. Fue inolvidable. Nunca habíamos estado tan cerca, nuestras pieles parecían arder cada vez que se tocaban, nunca el sexo había sido tan íntimo entre nosotros. Cuando ella estalló en un orgasmo brutal, estremeciéndose, empezó a llorar, se confundieron sus jadeos con sus sollozos y sus lágrimas cayeron sobre mí. La alegría, el placer y el dolor que se veían en sus ojos me conmovieron tanto que no consigo quitarme su mirada de la cabeza. Era el reflejo perfecto del amor y de la vida, de las pasiones que sentimos los hombres tratando de huir del tiempo, condensadas en sólo unos segundos en el mínimo pero infinito espacio que ocupan los ojos de una mujer.

Matt (de Bar) volvió a agachar la cabeza para mirar el castigado tablero. Con la vista y el cerebro ausentes, clavó la uña en la madera y empezó a arrastrarla, escribiendo el nombre de aquella mujer.

martes 3 de noviembre de 2009

Quizá debería...

... sentar la cabeza.

jueves 29 de octubre de 2009

Niebla

Profesor Marmordo: El hilo conductor de esta conocida obra unamuniana es bastante simple. Nos presenta a un joven de provincias apocado pero de buena posición que se enamora de una pianista que le desprecia y que ama a su vez a un tercero, un gandul. Pero Unamuno juega con este trillado argumento convirtiéndolo en una comedia que se burla de los estereotipos que utiliza y que va mucho más allá tanto en el fondo como en la forma.

Innova en la forma hasta el punto de calificar la obra como “nivola” (término que inventa) en vez de como novela. La mayor parte del libro está escrito en forma de diálogo e incluso, como él mismo explica desde la boca de uno de sus personajes, convierte la mayor parte de la narración en monólogos, como los del protagonista al hablar con su perro-confidente. Con este método, el autor trata de hacer la obra lo más cercana posible al lector, y llega a afirmar que es un trozo de vida.

Respecto al fondo, mientras desarrolla la farsa conductora, el autor expone las ideas filosóficas que pueblan la mayor parte de su obra, tanto de ficción como ensayística. Lo más destacable probablemente sea su concepción de la vida como sueño y como teatro (con huellas calderonianas), y su angustia ante la muerte, tema que nos deja algunas frases memorables y el conocido pasaje donde el protagonista habla con el propio autor. En esta escena de tinte existencialista maneja hábilmente distintos niveles de “realidad”, difuminando sus fronteras en esa niebla tan presente en toda la "nivola".

Sin llegar tan lejos como irían unos años más tarde Joyce y Proust (entre otros) en la renovación del género novelístico, Unamuno consigue escribir un libro de sumo interés y que se lee además sin grandes dificultades a pesar de la abundancia de temática filosófica gracias a su estilo directo y a su tono cómico.

jueves 22 de octubre de 2009

Particularidades de la conducción en Canadá

Matt de Bar: las comento por si alguien tiene que enfrentarse al mismo reto que nosotros.

- En los cruces, los semáforos no están antes del mismo, sino después. Esto hay que aprendérselo rápido o, de lo contrario, acabas con un auto empotrado en el lateral del tuyo en 0,2.

- Las carreteras pueden estar en muy buen estado o en muy mal estado, no hay termino medio. Es porque cada invierno se joden por el hielo y las tienen que arreglar.

- Por lo anterior, están continuamente con obras, puedes tener que pararte 15 veces en 100 km.

- Los límites de velocidad se ponen según les apetece. En autovía no puedes ir a más de 100 km/h, mientras que hay carreteras en las que puedes ir a 90 km/h en teoría, pero cuando ves el cartel y vas a 70 km/h pensando que te estás jugando la vida sin motivo te descojonas.

- La gente apenas pisa el acelerador. En 2.400 km sólo nos adelantaron una vez.

- Los camiones corren más que los coches.

- Las mujeres corren más que los hombres.

- No les gustan los puertos de montaña. Si hay montaña se pone la carretera con una pendiente del 30% y a correr (si vas con un coche de alquiler sin pitera la has jodido).

- No hay señales verticales de adelantamiento, sólo horizontales. Como te despistes puedes no ver ninguna en kilómetros y kilómetros y tener que seguir viendo el culo del de delante durante horas.

- Hay señales verticales de peligro de osos, castores o arces. Molan, pero son menos espectaculares que los anuncios de Osborne.