miércoles, 18 de noviembre de 2009

The Wire

Dr. Strangelove: Por muy aficionado al séptimo arte que sea no me queda más remedio que admitir que en los últimos años se están filmando algunas series para televisión muy superiores a las mediocres películas que se estrenan en los cada vez más asépticos cines de nuestras ciudades. Una de estas series, la mejor de las que he visto, es “The Wire” (“Bajo Escucha” en España).

The Wire comienza abordando el narcotráfico desde el punto de vista tanto de las fuerzas del orden como de los traficantes y, en menor medida, de los drogadictos. Plantea lo que parece una partida de ajedrez entre ambos bandos de forma realista y construye unos personajes muy bien definidos tanto entre los policías como entre los narcos. Tras terminar la primera temporada de una forma creíble y muy poco habitual tanto para la pequeña como para la gran pantalla, se van añadiendo nuevos temas y personajes en la trama que engrandecen el argumento hasta convertirlo en una compleja novela visual. En la segunda temporada se introduce el puerto y su sindicato como símbolo de una clase trabajadora en decadencia económica y moral; en la tercera las altas esferas de una clase política de las que ya se había hablado desde abajo; en la cuarta un sistema educativo también disfuncional y, en la quinta, un periódico de prestigio en la difícil coyuntura que vive la prensa escrita en la actualidad.

El escenario de la acción no podía estar mejor elegido, es Baltimore, la que fue la segunda ciudad más grande de EE.UU. (tras Nueva York) hasta mediados del siglo XIX para perder posteriormente posiciones e incluso población (un tercio desde 1950) y convertirse en una especie de vertedero del sueño americano.

La serie es exigente para el espectador, requiere atención constante. Algo que ocurre en un episodio puede tener repercusión en otro incluso de diferente temporada. No hay resúmenes antes de cada capítulo ni flashback durante su desarrollo que remitan a sucesos clave vistos anteriormente. Además, el número de personajes de cierta relevancia puede resultar abrumador.

No obstante, el público más exigente verá recompensado su esfuerzo. Se trata al espectador con respeto, sin trampas en el guión, sin considerarle un estúpido, ofreciendo un producto realmente profundo y poco frecuente donde se abordan los grandes problemas de la sociedad occidental con espíritu crítico, sin concesiones hollywoodianas, con un estilo sólido en el que incluso se utilizan símbolos como ya casi no se hace ni siquiera en el cine. Si se supera la aridez inicial de la propuesta y se acepta el reto planteado se termina degustando un producto sobresaliente, en el que destacan un guión excelso que desarrolla numerosísimas líneas narrativas y unos personajes inolvidables, que se comportan además como personas, con sus diferentes virtudes y defectos, y no como los héroes y villanos infalibles a los que estábamos acostumbrados.

7 comentarios:

raúl dijo...

me he acordado de traffic, la de michael douglas. la serie tiene buena pinta, al menos en la forma que la presentas. me la apunto!

Elena dijo...

String, que razón tienes, macho!

pero olvidaste mencionar algo: su banda sonora y su peculiar "Way Down in the Hole" de cada temporada (con todos mis respetos por supuesto, Dr. Strangelove)

Rouse dijo...

Dr Strangelove pierde usted el tiempo no trabajando en un periódico de reseñas especializadas! Ha realizado un trabajo totalmente profesional.

Eso sí, espero que su recomendada serie sea mejor que Traffic porque ésta no me interesó como película, ese director tiene otras obras más talentosas.

Dr. Strangelove dijo...

Raúl, la serie se parece poco a Traffic, aunque sí coinciden al abordar el narcotráfico desde distintos puntos de vista. Al principio cuesta cogerle la gracia, pero si superas las primeras dudas es muy probable que te enganche sin remedio.

Avon, cierto es. La banda sonora mezcla temas conocidos con otros seleccionados por su integración en los ambientes descritos y en la trama, con preponderancia del rap y el R&B. De hecho, muchas veces la música es diegética (la fuente es parte de la acción), algo poco habitual en el mundo de las series. De las cinco versiones del "Way down in the hole", de Tom Waits, mi preferida es la de la cuarta temporada, aunque la haga casi irreconocible.

Gracias Rouse, empezaré a echar currículums para trabajar de crítico, aunque a mi edad sería más propio que disfrutase de la jubilación. Traffic no me disgustó, aunque a veces peque de efectista, en cualquier caso, creo que queda muy lejos de The Wire.

Sr. Chinaski dijo...

Ya hablamos largo y tendido sobre esa serie, Lobo y estoy en proceso de obtención de todas las temporadas en inglés.

Cuando la vea te comentaré algo más, pero con la frecuencia que veo series desde que vendí mi vida... tengo que ponerme al día en unas cuantas series.

Sr. Chinaski

Avon dijo...

(jajajaja) gracias por la explicación, macho

Lobo de Bar dijo...

Verla en versión original debe ser chungo por el slang que utilizan. El doblaje es bueno al principio, pero luego es un cachondeo que te cambien la voz de varios personajes a mitad de serie.