miércoles, 16 de marzo de 2011

Heskoria y memoria

Vinicius Mond: Con humor chabacano y punk llamaba heskoria a mis cuadernos de apuntes de la asignatura de historia en el colegio. Ya estaba desencantado. Años antes pensaba que la historia consistía en hechos inamovibles y verificados, no conocía lo que es el punto de vista y, menos aún, la condición humana.

Una buena lección sobre el tema se puede obtener yendo al Gruto Parkas, en Lituania. En este museo, un excéntrico millonario ha reunido buena parte de las estatuas que dominaban las plazas de su país durante el periodo comunista. Además de infinidad de representaciones de Stalin, Marx y Lenin, tenemos también a las “glorias” nacionales. En los carteles explicativos se nos da una visión menos utópica de su papel en la historia de la que tenían cuando tuvieron el honor de ser inmortalizados en piedra o metal. De héroes pasan a ser traidores a la patria, delatores, corruptos, desequilibrados, asesinos e incluso genocidas. Algunas historias son realmente escalofriantes.

Sí, todo depende del punto de vista y desde el momento de la historia en que se mire. ¿Cómo llamarán dentro de unos años los países musulmanes a los líderes de hoy? Depende de quien gane.

Pero no nos vayamos tan lejos. En nuestro país todavía hoy es harto difícil encontrar visiones de la guerra civil y la dictadura franquista, no ya objetivas, sino al menos mesuradas. ¿A dónde se han mandado todas esas estatuas de Franco y sus corifeos que se han retirado de las ciudades durante el periodo democrático? Supongo que se habrán perdido, porque aquí somos asín y porque aquí parece que somos incapaces de hablar sobre el tema fríamente, y menos de montar un museo donde contar los hechos sin soliviantar a nadie. Y eso que les llevamos casi 20 años de ventaja a los bálticos (1975 vs. 1993). Una pena.









Me dice Lobo de Bar que cerva de Budapest hay otro museo de estas características, el Varosliget, pero que cuando estuvo él apenas era una colección de estatuas decadentes sin las explicaciones que hay en el Gruto Parkas lituano.


4 comentarios:

Sergio dijo...

Cuánta razón tienes, creo que somos incapaces de respetar nuestra historia más o menos reciente con un prisma de serenidad y objetividad, cuando considero que cualquier representación artística debiera mantenerse, independientemente de simpatías. Me temo que no aprenderemos, todavía hoy la guerra civil es argumento en múltiples mitines electorales, llegando incluso a condicionar el voto, por no hablar de algunas comunidades autónomas.
Siempre seremos un país multicolor, como el de Walt Disney o la abeja Maya.

raúl dijo...

a carrillo, a estas alturas de la película, todavía le recuerdan lo de paracuellos. "váyase al infierno" le dijo a luis del olmo cuando sacó el tema. así es imposible tratar las cosas fríamente, sí.

Lobo de Bar dijo...

Me preocupa estar de acuerdo con Vinicius...

Yo creo que los políticos (y alguno más) están interesados en mantener la rivalidad de la guerra civil para fidelizar a sus votantes y no tener que centrarse en hacer bien su trabajo. Es más fácil crear odio al contrario que ser un político en condiciones.

Sr. Chinaski dijo...

Crees? Yo pensaba que era el estado del arte...

Sr. Chinaski