Circunstancias: Campeche es una bonita urbe de la península de Yucatán declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se caracteriza por la homogeneidad de sus edificaciones coloniales y por su hermoso colorido. También por el sistema de defensa que la protegía de los ataques piratas, consistente en una muralla con baluartes y en dos pequeños fuertes. Se conservan la mayoría de los baluartes y los dos fuertes, de la muralla apenas quedan dos tramos.
Delitos imputados: La construcción de edificios contrarios a la colorida armonía del centro histórico esta penada por este tribunal. El edificio blanco de la izquierda es un ejemplo.
A los responsables de la Avenida Horrenda y de no hacer un Malecón en condiciones a costa de alejar las buenas vistas de las murallas les condenamos a muerte por ahogamiento. Se les lanzará a las profundidades marinas atados a gruesos ejemplares de tratados de urbanismo.
El Tribunal Estético de la Inquisición ha dicho.
8 comentarios:
me parece una sentencia ajustada, dado lo flagrante del delito. derribar todo lo horrendamente construido a cabezazos es muy ocurrente, y muy oportuno.
Gran sentencia.
Parece que con esta sección el tribunal va a tener trabajo para mucho tiempo.
Propongo al tribunal una visita a Aínsa para comparar la belleza del casco antiguo, con el horripilante hormigonazo de la zona de expansión.
¡¡¡¡¡A la hoguera con ellos!!!!!!!
Toda la vida Valencia ha sido una ciudad edificada de espaldas al mar, donde la zona portuaria y aledaños era considerada la zona urbana más degradada y viciosa.
Desde que vino la America´s Cup se le dió una vuelta y se re-urbanizó, rediseñando avenidas y jardines, edificios emblemáticos y se orientó el ocio hacia el puerto.
Sigue habiendo el mismo vicio, pero ahora tiene mucho glamour.
AAAAAAAMEEEEEEENNNN
Sr. Chinaski
Estoy de acuerdo con las condenas, aunque las veo un poco suaves, espero que el Tribunal gane en iniquidad conforme vaya cogiendo confianza...
Doy mi bendición, con permiso, y mi completo acuerdo.
Además, propondría hacerles esnifar todo el polvo resultante del derribo (para, así, no embrutecer el resto de lindas edificaciones)y ataría sendos bloques de hormigón a sus pelotas y pies para dejarles caer al mar, en el patio de recreo de algún banco de tiburones famélicos.
Si es que "el dinero es nuestro Dios", joder, da asco.
Iba a establecer una condena, pero leído a Sincopada ya no me atrevo. Hágase!!! (solo añadiría incluir sus restos mortales en fundas de discos de reggeaton y dispersarlos al viento)
Me parecen completamente justas tales condenas.
Bienvenida, Sincopada.
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