sábado, 4 de febrero de 2012

Juego de tronos (sin spoilers)


Profesor Marmordo: Hace mucho tiempo que no escribo una crítica literaria en este blog a pesar de que he leído obras maestras como Ana Karenina, Madame Bovary, Papa Goriot, La muerte de Artemio Cruz, Nostromo, Memorias de Adriano, La Eneida, Tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides, etcétera, etcétera. Estaba cansado de las reprimendas de Lobo de Bar y otros goliardos que me calificaban de elitista y aburrido.

Me atreveré esta vez con una saga literaria que ha alcanzado gran fama gracias en buena parte a la serie que empezó a emitir el año pasado HBO. Al principio era un tanto escéptico a pesar de las recomendaciones del Sr. Chinaski, que poseía los libros desde hace años, y me daba pereza embarcarme en tan extensa lectura. Hace tres años que empecé con En busca del tiempo perdido y aún voy por el cuarto, y hablamos de una de las obras claves de la historia de la literatura, ¿por qué empezar con una saga de también siete volúmenes pero aún más gruesos y de literatura fantástica? Mas cuando de esos siete volúmenes se han publicado sólo cinco (cuatro en castellano) y los dos que quedan al ritmo al que va últimamente George R. R. Martin pueden tardar evos en llegar, si es que el autor no la palma primero...

Pues no lo sé, pero me embarqué. Lei el primero, “Juego de tronos”, y después vi la primera temporada de la serie, con la que se corresponde. El libro me gustó más de lo que esperaba pero después de ver la serie, muy fiel, me dije que no me leería el resto de la saga, sino que la vería por la tele. Aguanté un mes, luego pillé el segundo “Choque de reyes” y el tercero “Tormenta de espadas” y me leí sus más de 2.000 páginas en menos de un mes. Ahora me he prohibido empezar con el cuarto hasta que no se haya publicado en castellano el quinto, ya que al autor se le fue de las manos (la extensión) y tuvo que dividir en dos partes lo que estaba pensado publicar como un solo libro y quiero leerlos seguidos.

Con lo anterior quiero decir que la saga (que en realidad se llama “Canción de hielo y fuego”) engancha de cojones. Y no es la alta literatura a la que suelo dedicar mi atención, pero tampoco es uno de esos bestsellers vacuos que inundan las librerías. El estilo es bastante sencillo y funcional, pero se utiliza un vocabulario relativamente rico y ambos elementos son acordes con lo que realmente importa aquí: la historia.

No se puede hablar de esta obra sin hablar sobre la calidad que están alcanzando algunas series de televisión. Para muchos (entre los que nos incluimos el Dr. Strangelove y yo) las mejores series de hoy en día están superando a las mejores películas, al menos en cuanto a guión (técnicamente es más difícil por cuestiones presupuestarias pero también han alcanzado un gran nivel). El consumo masivo de cine banal ha alejado a los grandes guionistas del cine: para escribir Avatar o Transformers 3 no hace falta ser un genio, para escribir Los Soprano o The Wire, sí.

El formato seriado permite una complejidad mucho mayor en las tramas y una construcción de personajes infinitamente más rica. George R. R. Martin utiliza estas bazas en su Canción de hielo y fuego dando, además, una enorme libertad a la acción, con giros realmente impensables en una historia tradicional. Que no sepas lo que va a pasar, si, por ejemplo, se va a cargar a alguno de los muchos protagonistas, es uno de los mayores atractivos de la saga.

Otro aspecto fundamental de esta obra es el punto de vista cambiante. Cada capítulo está escrito desde la perspectiva de un personaje y este recurso ofrece infinidad de posibilidades que se van aprovechando cada vez más conforme avanza la saga. Hay que aclarar que no se utilizan varios puntos de vista para relatar los mismos acontecimientos como, por ejemplo, en Rashomon, sino que las acciones rara vez se superponen. La historia avanza mientras la vemos por los ojos de distintos personajes. Esto al principio sirve para ir contruyendo a los mismos, entre otras cosas porque la mayoría se encuentran en un mismo lugar, pero la acción se va diviendo y sobre todo a partir del segundo libro, al cambiar de personaje también solemos cambiar de emplazamiento. Una de las ventajas del multiperspectivismo es que ayuda a difuminar la definición de “buenos y malos” (sobre todo a partir del segundo libro), todos los personajes son humanos e imperfectos, algunos también contradictorios, aunque como es lógico unos nos parecerán mejores que otros (si bien, diré algo obvio, no tienen por qué atraernos más los que tengan una moralidad elevada o los que luchen por causas “justas”).

Con este planteamiento, en el que se pasa de un punto de vista a otro en cada capítulo se corre el riesgo de que haya desequilibrio entre unos hilos argumentales y otros, pero la verdad es que el autor ha conseguido que todos sean interesantes y que la lectura no se resienta. Con un gusto muy televisivo, muchos capítulos terminan con un giro argumental o un hecho insólito que te deja con la boca abierta, y puede que no vuelvas a ver a ese personaje hasta 100 ó 200 páginas más tarde, situación que engancha pero también toca un poco las pelot**.

El uso de las elipsis es clave en el tono del libro. Los capítulos de un personaje no empiezan exactamente donde terminó el anterior. En algunos casos los acontecimientos que han transcurrido en ese lapso se han relatado desde el punto de vista de otro personaje (lo que supone en sí otro recurso, a veces por ejemplo se narran sucesos clave de un carácter en capítulos que no le corresponden, también se puede dar información incompleta o tergiversada), de forma más o menos explícita, en otros se revela lo sucedido mediante alusiones en el nuevo capítulo. Esta forma de narrar proporciona dinamismo al relato.

Debemos hablar también del género de la obra, que se enmarca dentro del fantástico pero para superarlo. La historia se desarrolla en un territorio imaginario con unas condiciones inspiradas en el medievo europeo. No hay elfos, trolls o enanos y los elementos fantásticos, como la magia, se incorporan poco a poco y, en general, bien integrados en la historia. Con esta elección se consigue libertad y no estar atado a sucesos históricos, mientras que se aprovecha el imaginario colectivo sobre una época que tiene bastante tirón y posibilidades literarias.

Llama la atención que muchos personajes sean niños o adolescentes. Quizá en un principio se concebía la obra para un público más joven (quizá por pertenecer al género fantástico), algo que conforme pasan las páginas desmienten la complejidad de la trama y la abundancia de sexo y violencia.

No quiero desvelar mucho del argumento. Se promocionó como una mezcla entre El señor de los anillos y Los Soprano, lo que me parece un reclamo atractivo, pero para mí se asemeja más a un The Wire en un medievo imaginario. En un enorme reino unificado el equilibrio de poder se rompe y da lugar al enfrentamiento de varias familias entre sí. Otro arco argumental trata sobre la amenaza de seres malignos y/o mitológicos que viene del Norte en un invierno que se aproxima y que promete ser duro (aquí las estaciones duran años). El desarrollo de intrigas palaciegas y las guerras son una parte fundamental de la historia, y lo hacen en un entorno “realista” donde, por ejemplo, la población sufre el enfrentamiento de los señores y hay explotación, hambre, enfermedad, descontento social, etcétera, además de que los acontecimientos se interpretan de diferente forma según el punto de vista. El honor o la venganza son a veces tratados con ironía, mostrando que pueden ser un sinsentido. Pero lo mejor es la formación de los personajes, consiguiendo casi una veintena de ellos muy bien definidos, alguno sobresaliente, con personalidades complejas y atractivas, e infinidad de secundarios que casi nunca se limitan a un estereotipo. Llegas a conocerlos tanto que cuando hablas de ellos con gente que ha leído los libros parece que son de la familia.

Si se le puede achacar algo a Canción de hielo y fuego es que hay tramos con cierto tufillo a folletín y algunos capítulos de relleno (no muchos). También se riza el rizo en alguna de las historias estirándolas demasiado. Una buena poda no hubiera ido mal. El segundo, Choque de reyes, tarda bastante en arrancar, aunque luego no decepciona. No son defectos importantes, a no ser que se sea muy impaciente.

La lectura es muy placentera, tanto si se toma de forma superficial como si se saborea la construcción de las tramas y los personajes. Espero que los comentarios de este post ofrezcan algo de luz a los interesados. Puede ser una buena idea encerrarse en casa a leer Canción de hielo y fuego durante la ola de frío, mientras se piensa en el lema de los Stark "se acerca el invierno". 



13 comentarios:

raúl fdz pacheco dijo...

ah! precisamente he visto "conan el bárbaro" hoy, entusiasmado por ver a jason momoa, porque después del papel que hace en la serie, con ese lenguaje casi animal (estuve imitándole no pocos días, mi novia creía que había enloquecido), pensaba que iba a ser una buena peli, pero no, castaña pilonga, de las gordas. anyway. estoy impaciente ya por ver el estreno de la segunda temporada en abril, y después de una recomendación tan positiva de los libros me ha entrado gran gusano por leer la saga.

Sincopada dijo...

Argh!!! no puedo comentar, no he leído nada de ello, pero mi amiga Salamandra es una enterada, creo que hasta queda con unos amigos para jugar (bueno, mejor dicho, me parece que llevan semanas leyéndose las instrucciones entre todos, así debe ser de peñazo el jueguecito)...o no, yo qué sé!.

En otro orden, The Wire es una tremenda serie (me molan las de polis y mafias), aunque para mí también lo son In treatment (me molan los rollos comecocos), Dexter (me molan los psicópatas), Sherlock (me mola la Adler dominatrix), etc, etc...da para un post largo.

Kissessss.

Salamandra dijo...

Ainnsss lobito, vamos por partes:

Que sepas que mi autor de cabecera (hasta hoy), Murakami, dice que Proust en general, y En busca del tiempo perdido, en particular,son lecturas carcelarias. Así que será una joya de la literatura universal, pero parece que hasta que no te ha caído una condena, no hay Dios que los aguante ;-)

En segundo lugar, sí, soy de las freaks que me he leído tooooodos los tomos en castellano hasta ahora. Qué decir ... no es un género que me llene de honda satisfacción generalmente, pero por recomendación encarecida de mi hermano, empecé a leer la saga y me enganché. El primero está bien, el segundo me pareció un soberano tostón y a partir del tercero la cosa se arregla a ratos.

Me temo que el último libro está escrito hace años, pero todavía no está traducido al castellano, cosa que no acierto a comprender. Me temo que habrá algún problema legal con el tema. Así que solamente nos queda leer el desenlace en inglés, o en una de esas cutretraducciones que corren en pdf por la red ... mi inglés no creo que de para tanto, así que creo que será la última.

Aunque me han dicho que es una soberana bazofia. Y por la persona de la que procede esta opinión, tengo tendencia a pensar que será así.

Y sí. Existe un juego de mesa. Y las instrucciones tienen ni más ni menos que 32 páginas. Empezamos a leerlas y acabamos cocidos a Gin Tonics al cabo de dos horas y sin entender nada, no te digo más ... aunque el propietario del jueguecito se ve que al final consiguió entender la mecánica y acabar alguna partida con otros incautos. Dice que es buenísimo ... habrá que buscar una noche con unas 6 horas libres y probarlo ;-)

Sr. Chinaski dijo...

El quinto salió el año pasado en inglés, suelen tardar en torno a un año en traducir, así que no faltará mucho. De todos modos pienso que lo tenía escrito hace muchísimo pero ha esperado a que saliera la serie para aprovechar la coyuntura.

Y el juego me lo regaló Lobo estas navidades. Creo que voy por la página quince de las instrucciones. A ver si las termino pronto y este finde puedo engañar a algún incauto.

Sr. Chinaski

Salamandra dijo...

Chinaski, pues que sepas que ser Lannister o Stark parece ser que no tiene nada que ver con ganar ...

Sr. Chinaski dijo...

Yo siempre he sido más de Dorne y de los Martell... tienen mejor vino.

Sr. Chinaski

Lobo de Bar dijo...

Bah, yo creo que Marmordo va de culto pero en el fondo es un friki como otro cualquiera.

A mi la serie me gustó bastante.

Sr. Chinaski, a ver cuando te aprendes las instrucciones y echamos una partida (en otro orden de cosas, el otro día vapuleé a Mr. White y a la Mujer Pájaro al risk de El Señor de los Anillos).

Sincopada dijo...

Empieza a acojonarme lo frikis que llegamos a ser todos....llevo 3 partidas de Risk en lo que va de año, y es poquito, de esas que duran muchas horas, más gintonics y otros tantos cigarros...eso sí, me salva que no es el del Señor de los ANillos, es el de tropocientos mil soldaditos , caballitos y cañones de plástico barato. ¿No damos un pelín de miedo, amigos?.
Kissessss.

Lobo de Bar dijo...

Pues sí, Dios nos cría...

Una larga partida al risk mientras te tajas y fumas es un buen plan, lo chungo es conseguir salir luego de marcha y decir cosas coherentes o casi.

Sergio dijo...

El género no me va, o es que lo he probado poco. Lo confieso, aquí soy un soberano ignorante.

oria dijo...

El quinto salió el verano pasado, que acompañé a uno a encargarlo en la feria del libro y le llamaron para recogerlo para junio-julio. Así que aún queda.

Si recupero el hábito de lectura iré a por esta saga. Además me la quiero leer en inglés, cabezonerías. Por cierto, parte de la segunda temporada de la serie se está grabando en Islandia. Con lo que ha nevado este año los protagonistas saldrán azules del frío, y lo bien que quedará esa nieve virgen.

No me ha parecido correcto acabar un comentario en tu blog con la palabra virgen. Por los pelos.

Profesor Marmordo dijo...

Raúl, no he visto esa versión de Conan, pero si Jason Momoa no habla en dothraki seguro que no tiene gracia. Si has visto la serie igual el primer libro no te aporta mucho más, pero también comprenderás mejor las cosas si al final te embarcas en la lectura de la saga.

Sincopada, hay series muy buenas, como ya comentaba, para mi The Wire está un poco por encima del resto, pero es el Dr. Strangelove el que habla del tema con autoridad.

Salamandra, a Proust hay que paladearlo, efectivamente, no se puede leer buscando algo ligero, como tampoco a Joyce, a Becket o a Thomas Mann, aunque también hay autores difíciles de leer que en el fondo no ofrecen nada. De Murakami he leído poco. Y del quinto de Juego de Tronos (A dance with dragons) me cuesta creer que sea una soberana mierda, puede ser peor que los anteriores, pero tampoco creo que a su autor se le haya olvidado escribir de la noche a la mañana... ojalá no me equivoque.

Profesor Marmordo dijo...

Sr. Chinaski, apréndete pronto las instrucciones, que los goliardos más frikis ardemos en deseos de probar ese juego, te dejaremos Dorne si es menester...

Lobo de Bar, estás fatal.

Sergio, cada uno ha de leer lo que le apetezca, yo tampoco he frecuentado mucho este género, pero estos libros me resultaron adictivos.

Oria, yo me leí algunos pasajes en inglés y no me pareció especialmente difícil. Lo más complicado será como en castellano, aclararse con los cientos de personajes y lugares que hay. Gracias por no terminar un comentario con esa palabra que no me atrevo a escribir.