sábado, 11 de febrero de 2012

¿Qué hacías el 23 de junio de 2005?

Pensando que la sección de fragmentos de vetustos diarios de viaje está siendo muy desaprovechada abro el diario del interrail de 2005 por una página cualquiera. Mr. Voodoo, Zé Tubaro y yo, Lobo de Bar, fuimos a Rumania durante la mayor huelga de trenes de su historia.

23 de junio de 2005

Nota: Anoche la canadiense nos enseñó su enorme culo, otra experiencia para olvidar.

Hemos dormido relativamente bien, aunque la zorra rapada (creemos que la líder del grupo) la ha montando bastante con su jodido macuto, buscando las bolas chinas. Nos levantamos a las 7:30 para pillar el bus a Bran, tal como nos indicó el bastardo de información. Resulta que el muy hijo de perra nos mintió, tal autobús no existe. Dispuestos a mirar en otra estación un tipo que se las daba de amable se ofrece para llevarnos en su coche por un módico precio. Por el camino, además del tráfico y la muerte, podemos ver los Cárpatos y los campos rumanos, con sus agricultores, burros y demás.

El castillo está bastante bien, aunque no queda muy claro que Vlad Tepes pasara por allí, ni siquiera lo afirma Enric (Enric Balasch, guía Laertes), tan amigo de los bulos y la falsa información. El paraje, entre los bosques, en un risco, es de peli de miedo. El castillo fue el paso fronterizo entre Valquia y Transilvania. El arquitecto supo aprovechar el espacio levantando torres de la nada.

Tras un paseo por los salvajes alrededores tuvimos que esperar al conductor (falsa puntualidad rumana). Una vez en camino nos intentó encasquetar una visita a Rasnov por el módico precio de "el doble". Como no nos la pudo colar decidió mostrarnos su cara menos amable, la de cabrón con hemorroides al que pegaban de pequeño y fue sodomizado por Ceaucescu. Estuvimos al borde de la muerte en carretera y después nos llevó por un barrio sospechoso que nos hizo pensar (navaja en mano) en una emboscada. No hubo tal, pero la despedida no fue amistosa, que le folle un pez polla.

De vuelta en Brasov, después de comprobar lo restringido de los horarios de trenes por la puta huelga fuimos a ver la iglesia negra. Lo cierto es que el mejor exponente del gótico rumano es una mierda.

Llevaba lloviendo toda la mañana y decidimos huir a Sibiu y volver en bus, llegamos a la estación limando. Ilusionados e ingenuos estábamos casi contentos. El trayecto fue cómodo, era un tren viejo pero íbamos en un compartimento donde podíamos leer, dormir, escribir, tocarnos... La cuestión es que volvió a llover a saco y comenzamos a temer lo peor. Cuando por fin llegamos la lluvia era intensa y castigadora, pero lo peor fue que no había autobuses a Brasov por la tarde o noche, así que según bajamos, tuvimos que pillar el tren de vuelta. Gilipollas.

Compramos comida cancerosa en la estación y montamos en el auténtico tren-truño. Iba petado, olía mal, tuvimos que ir de pie bastante rato, y por si fuera poco comprobamos que el agua adquirida era Carpatian Light, es decir, agua con gas esbafada. Al final conseguimos sentarnos e incluso salió el sol, el minuto justo para despertarme de la siesta. Poco después, una manada de pescadores rumanos malolientes invadió el tren y empezó a llover en plan diluvio. Las ventanas no amortiguaban el agua.

Ahora ha dejado de llover y no queda mucho para completar este bonito paseo de más de tres horas para hacer 150 km parando cada 3. Solo pensamos en emborracharnos y en colgar de una torre a los hijos de puta de la huelga. Deberíamos haber comprado espadas sádicas de las que vendían junto al castillo, o algún instrumento para empalar.

(Escribe Zé Tubarao): Como hemos conseguido ponernos al día con el diario aprovecho para comentar que el último pescador apestoso que queda lleva frito una hora y ronca como una marsopa de Snagov (lago rumano donde tuvimos otra aventura aciaga), que las hay, no lo dudéis, hay que subir a la torre del puto monasterio para verlas, pero allí están. Por mi parte, solo puedo decir que desde que monté en el tren para Sibiu soy seis horas más viejo, sin que otra cosa haya cambiado.


7 comentarios:

Sergio dijo...

Muchas veces me he planteado en las películas policíacas cuando en el interrogatorio preguntan sobre qué hizo ud. la noche tal a las cuales horas, y salvo que sea entre semana, o en el peor de los casos sea cierta hora de la tarde, yo acabaría entre rejas pues soy incapaz de recordar ni reconstruir nada.
Otro sin embargo podrían acabar encarcelados a cualquier hora, casi sin excepción, perdidos por recónditos parajes de Europa del Este.

P. Lavilha dijo...

No recuerdo mi 23 de junio de 2005 (tenía sólo 14 años y pocos pelos en los huevos), pero seguro que no fue tan interesante como éste... no peor, desde luego no tan ominoso, pero con seguridad ni remotamente interesante y divertido.

goodbye kitty dijo...

¿A estas alturas de la vida tengo que enterarme que el pez polla existe? ¿En Rumanía, dices? Mierda, es que nunca me pilla de camino ese país.

Con total seguridad puedo afirmar que no recuderdo dónde, ni con quién, ni por qué, pero el 23 de junio de cualquier año, a partir de 1985 (por poner un año), siempre estoy en ciernes de pillar la cogorza del año. Mola pillar el pedo que abre el verano con la verbena de Sant Joan.

Sincopada dijo...

Estoy con Darling Kitty: no recuerdo los 23 de junio, pero menos aún los 24, porque son "el día después de..." y siempre acabamos liándona muy parda la nit de Sant Joan...esa querencia nuestra a la fiesta y al pimpiribimpimpim.

Me encantaría visitar Transilvania y perderme por esos bosques,mira, rara que es una. Tengo una amiga de allí y siempre me dice que tengo que ir, que me gustará...¿por qué debe decirlo?.

Kisses.

raúl fdz pacheco dijo...

deberías recopilar estas fantásticas anotaciones aventureras y hacer la guía goliarda del viajante valiente. o algo.

Lobo de Bar dijo...

Sergio, a mi también me ocurre algo parecido, pero bueno... si se averigua qué día de la semana era, la época del año, la gente que se frecuentaba entonces, la posición de Júpiter respecto a Mercurio... igual se da con algún indicio revelador.

P. Lavilha, sí que fue un día ominoso pero divertido, mi tio Matt me dijo que para viajar hay que saber descojonarse de las pequeñas putadas que te pasan y no darles importancia. En aquel interrail nos sucedieron unas cuantas.

Lobo de Bar dijo...

Kitty, el pez polla es ubicuo, ten cuidado que nunca se sabe por dónde va a aparecer...

Después de colgar la entrada me di cuenta de que era víspera de San Juan y pensé que los lectores mediterráneos, sorianos y alguno más igual se acordaban de lo que hacían. O al menos se acordarían de que aquella noche no se acordaban de nada :p

Sincopada, Rumanía tiene bastantes cosas para ver, la zona de los Cárpatos me pareció un gran sitio para ir de aventurilla. De hecho, conocimos a un español un tanto girado que llegó a nuestro albergue en Brasov después de pegarse una semana caminando por el monte (y luego seguía).

Raúl, los diarios tienen unas cuantas anécdotas que merecen recopilación, pero da pereza pasarlas a limpio, jaja. Poco a poco...