lunes, 19 de diciembre de 2011

Los goliardos ponen escena a My alcoholic friends de The dresden dolls.


Imagen de un puerto en el amanecer gris de un día nublado. Ha llovido. A un lado se ve el mar, confundido con el cielo bajo la luz pálida, al otro una fila de casas blancas, con los marcos de las puertas y ventanas pintados de colores vivos, un neón anuncia un bar. Se apagan las farolas y una chica alta y delgada, con un largo abrigo sale tambaleándose del tugurio. La cámara permanece estática y alejada de la escena. Ella se detiene a unos metros de la puerta del bar y se da la vuelta para mirarlo. Luego sigue caminando, titubeante, hasta que sale de campo.

La cámara la sigue ahora desde atrás, mostrando su melena castaña y despeinada, se la rasca torpemente un par de veces. De repente la cabeza desciende y sale de campo, se le oye vomitar. De fondo se ve, desenfocado, un pequeño parque con unos columpios y un tobogán. La cabeza vuelve y la cámara avanza con ella hasta los columpios.

Al llegar la cámara se detiene, la chica se sienta en el columpio, al girarse vemos su rostro, se le ha corrido el rímel y tiene la cara sucia pero es hermosa. Apoya su cabeza sobre la cuerda del columpio y entorna los ojos, apenas se balancea, parece triste. Luego sonríe, mira hacia el suelo, claramente ebria, recordando algo.

Cambio de cámara, ahora se ve a media distancia el columpio desde detrás, con el mar de fondo, la luz sigue siendo entre gris y azulada. La chica se levanta y empieza a caminar como si volviera al bar pero se da la vuelta y va en dirección contraria hasta salir de campo.

Imagen de una puerta, la mano de la chica llama al timbre y al rato aparece un chico con una camiseta blanca, se acaba de despertar. Parece sorprendido.

-          ¿Qué...? ¿Qué haces aquí?
-          (Primer plano de ella, ajada, entrañable, muy borracha, no le mira a los ojos) Quería... quería columpiarme y yo sola no puedo... Ven conmigo.
-          (Primer plano de él) Pero... (mira dentro de casa y vuelve a mirarla a ella, sonríe).

Vemos cómo ella se da la vuelta y empieza a caminar, pisa un charco y dice, sin mirarle:

-          Trae vino.

Él se echa a reír y va a buscar una botella, deja la puerta abierta, aparece con un abrigo encima de la camiseta y una botella de vino. Corre a buscarla. La cámara permanece donde estaba pero se gira para que veamos cómo la alcanza y la rodea con el brazo. Se alejan.

6 comentarios:

Sergio dijo...

Cojonuda la descripción de planos, los encuadres y perspectivas. Falta concretar fundidos y resto de producción y el Óscar es vuestro.
A descorchar ese vino, la ocasión lo merece y los amigos de las muñequitas también.
¡10!

raúl fdz pacheco dijo...

lo veo, lo veo! el storyboard es cojonudo, sería genial transformarlo en corto. perfecta casación musicovisual.

P. Lavilha dijo...

Joder, casi me dan ganas de llorar (por bueno, no por que apeste) aunque igual es que estoy en uno de esos días en los que esperas junto a la puerta a que ella llegue...

(cortinilla de estrella y... ¡corten!)

Sincopada dijo...

¡¡¡Gracias Goliardos!!!...me ha encantado la escena, tan trágica y emocionante a la vez. Qué bonito es el mar en invierno y ya no digamos una borrachera bien compartida.

Kisses!!!!

goodbye kitty dijo...

Oooooooooleeeeeee!!!!

Gran faena. Voy a pensarme lo de proponer una canción, me ha gustado muuuuucho.

Lobo de Bar dijo...

Gracias a todos por vuestros amables comentarios. Recuerdo en cualquier caso que se puede discrepar e incluso decir en qué tipo de escena le hubiera pegado a uno la canción.

Veo que el gusto goliardesco por el mar en invierno, las borracheras compartidas y las amigas que llaman a deshora es compartido por algunos de los degenerados que nos leen, y eso me alegra.

Se siguen admitiendo peticiones, se atenderán en orden y poco a poco, ahora toca la propuesta de Raúl, que a priori parece bastante compleja...