jueves, 13 de enero de 2011

Dos películas de atraco con rehenes

Dr. Strangelove: Hoy hablaré de “Tarde de perros” y “La estanquera de Vallecas”. Supongo que habrá por aquí mucho listillo que al ver el segundo título ha torcido la boca. Es cierto que tiene más glamour ver a Al Pacino y a John Cazale dirigidos por Sidney Lumet que una película española de los 80 donde Jesús Puente hace de comisario y se mete una raya... pero, ¿qué coño? yo aquí comparo las películas que me salen de los coj****.

En “Tarde de perros” dos tipos (en realidad tres pero uno se raja en el minuto uno) intentan atracar un banco en Brooklyn. El líder es Al Pacino, un atracador la mar de educado, pero pronto se le escapa el asunto de las manos porque llega la policía, y no uno o dos agentes, sino a lo bestia, aquello parece un ejército. Sidney Lumet consigue que se palpe la tensión en cada escena y Al Pacino está impresionante, sabes qué piensa su personaje en cada momento, ves que está a punto de estallar. La película es excesiva en algunos tramos y llega a rozar lo grotesco (no quiero desvelar algún toque “almodovariano”) pero en terminos generales se puede decir que está ejecutada con brillantez, prácticamente desde que comienza con el atraco hasta el desenlace. Diré por último que John Cazale tiene un papel de menor relevancia que Pacino, pero también lo interpreta con talento. Su personaje da mucho miedo.

En “La estanquera de Vallecas” el atraco es otra chapuza, para empezar es en un estanco y en Vallecas, como bien dice el título, sin duda algo con menos posibilidades que un banco neoyorquino. La película tiene más puntos en común con la anterior de lo que pudiera parecer, aunque el contexto sea bastante distinto. Como en "Tarde de perros", hay cierta denuncia social, si bien, en este caso es mucho más facilona y está demasiado subrayada. También se indaga, hasta cierto punto, en la psicología de los personajes implicados, algo fundamental cuando el escenario de la acción es tan restringido. No es una mala película, pero resulta mucho más irregular y queda lejos del modelo prácticamente canónico que es “Tarde de perros”. Algunas conversaciones son triviales, no obstante hay algún puntazo como: “España no hay más que una” respuesta – “Claro, si hubiera dos nos iríamos todos a la otra”. Bueno, y luego está lo de ver a Maribel Verdú con 16 añitos, que también tiene tela...



8 comentarios:

raúl dijo...

yo recuerdo a maribel, fundamentalmente, con su aparato dental y esa voloptuosidad natural, fresca. no me importaría un revisionado (para centrarme más en la película en sí, vamos). de tarde de perros tengo más escenas en la cabeza. peliculón!

Sergio dijo...

Cojonuda la analogía, no se me habría ocurrido nunca pero para nada descartable.
Ambas, en su contexto y posibilidades, fantásticas.
Maribel en nuestra Al Pacina.

Sergio dijo...

...es nuestra Alpacina.

quise decir

sorry

:)

oria dijo...

¿Y La estanquera de Vallecas está también basada en una historia real?

Dr. Strangelove dijo...

Pues no tengo noticia de que sea una historia real como "Tarde de perros". En cualquier caso, es una historia de realismo cañí.

Lobo de Bar dijo...

¿Por qué no se ha hablado más de Maribel Verdú? Hay tantas cuestiones interesantes que debatir... Por ejemplo:

1. ¿Está más buena ahora o entonces?

2. ¿Es la actriz de su generación que más nos a puesto a los goliardos?

3. ¿Alguna goliarda se haría lesbiana por ella?

Dr. Strangelove dijo...

Yo creo que siempre ha tenido su punto. Quizá ahora tenga más elegancia (y pechos), pero entonces disfrutaba de ese encanto juvenil característico... me costaría decidirme.

Respecto a lo de las actrices de su generación, considero que el puesto estaría muy disputado con Emma Suárez y Elena Anaya. Una orgía con todas ellas sería lo óptimo.

Dr. Strangelove dijo...

Bueno, y no lo he dicho... pero no me haría homosexual para evitar la obligación de acostarme con Maribel Verdú.