martes, 19 de mayo de 2009

Que no estaba muerto, que estaba de parranda

Dr. Strangelove: Lobo de bar, llevas sin escribir en tu inigualable bitácora desde el viernes, tu adorado público debe estar impaciente, e incluso preocupado...

Lobo de bar: Avisé que tenía una despedida de soltero de incalculables consecuencias, además, no creo que nadie se haya tirado de los pelos porque no hubiera novedades en tres días. Hay bastantes pajas mentales en el blog como para poder ir tirando con las anteriores.

Dr. S: Entonces, ¿tanto se complicó el sábado como para que no hayas sido capaz de asomarte por esta página hasta hoy, martes?

Ldb: Efectivamente. He intentado escribir antes, pero había un 96% de probabilidades de que lo que saliese del teclado no alcanzara los estándares de calidad de la bitácora y, peor aún, de contar cosas de las que me acabaría arrepintiendo.

Dr. S: Entiendo. Y, ahora, desde una perspectiva más lejana y sobria, ¿qué nos puedes desvelar de tus vivencias del fin de semana?

Ldb: Ya comenté que la farra comenzaba a las 7 de la mañana del sábado, recogiendo al incauto novio en su marquesado. De allí fuimos a Borja city transporte público mediante (nadie quería conducir) para almorzar. Nos pusimos tibios de huevos fritos y de vino peleón para poder empezar la visita al museo del vino y a las bodegas con el estómago y el espíritu llenos. Sorprendentemente no volveríamos a coger el ritmo adecuado de ingesta alcohólica hasta la hora del vermú.

Dr. S: ¿Cómo pudo ser?

Ldb: Resulta que en el museo del vino había mucho museo y poco vino, aparte de una guía de conocimientos escasos (y otras características que no mencionaré por el momento) y unos vinos para degustar no especialmente apetecibles.

Dr. S: ¿Y en las bodegas?

Ldb: Pues de las tres bodegas que habíamos programado con todo nuestro amor (al vino) sólo pudimos visitar una, y el tío nos ilustró con una interesantísima explicación pero como tenía prisa y acabó tarde nos dio puerta sin que probáramos sus caldos.

Dr. S: ¡Qué horror!

Ldb: En parte sí, pero somos gente experimentada y optimista. Así pudimos centrarnos en lo que queríamos, es decir, en enguazarnos, sin distracciones de desplazamientos y demás. Nuestro querido taxista gangoso nos dejó en Borja city y ya no tuvimos que marear más la perdiz. Allí estaban los bares a mano y pudimos tomar alguna tapa antes de comer. Digo "pudimos", aunque en realidad no lo hiciéramos y sólo nos dedicáramos a darle al bebercio. Desde ese momento, sin parar en la comida, ni en el café, ni por la tarde, para recuperar el terreno perdido por la mañana sin más dilación.

Dr. S: Creo que hicisteis lo adecuado.

Ldb: Sin duda.

Dr. S: ¿Lo pasasteis bien?

Ldb: ¡Fenómeno! Últimamente está complicado lo de juntar a los amigos y se agradece pasar un día entero juntos. Fue muy divertido. Tanto de día en Borja como por la noche, que volvimos a Mañoland para disfrazarnos y salir.

Dr. S: ¿De qué os disfrazasteis?

Ldb: El novio ya había ido disfrazado todo el día con un camisón de hello kitty (con el que se bañó en la fuente de la plaza mayor de Borja), para la noche le embutimos en un disfraz de animadora, mientras que los demás éramos su equipo de fútbol favorito, el Estrella Roja de Kipsta.

Dr. S: No está mal la idea.

Ldb: No pensó eso el novio, que nos dijo "vuestro disfraz es una mierda" y que no quiso enseñar ni siquiera un poco de tripa, de forma que parecía más una colegiala estrambótica que una animadora.

Dr. S: ¡Qué lástima!

Ldb: Ya ves, y hubo otras lindezas, pero prefiero obviarlas, hubo muchos más aspectos positivos que negativos en el día y la noche, lo que pasa es que ya tenemos una edad y unas rarezas que...

Dr. S: ¡Qué me vas a contar Lobo de bar! Pero sigue con tu relato, por la noche, ¿ocurrió algo reseñable aparte de lo comentado?

Ldb: Por la noche todo fue degenerando ,como era lógico después del tute que llevábamos encima. Los amateurs se fueron retirando, otros se perdían por las confusas calles del casco, luego los reencontrábamos con gran algazara y ebria efusividad. En cuanto al género femenino... no conseguimos gran cosa (aunque sin buscarlo conocimos a las vecinas erasmus, asunto que puede dar mucho de sí en este blog). Más tarde nos reuniríamos con la contradespedida de las chicas, de forma que la noche perdió buena parte del poco sentido que le quedaba (aunque la verdad es que tampoco íbamos para hacer ya grandes alardes). Acabamos como auténticos atunes para tener que retirarnos como pudimos a eso de las 7 a.m.

Dr. S: 24 horas de jarana. No está mal, pero tampoco es nada que te resulte ajeno como para que hayas necesitado tres días de recuperación.

Ldb: Claro, el problema llegó el domingo. Mi estado era lamentable, sin duda, pero aún podría haber salido relativamente ileso si hubiera seguido la terapia adecuada y si no me hubiera dejado engañar para ir a tomar una "cerveza" por la tarde. Acabamos echando cubatas sin control y recuperando el remanente etílico que aún fluía por nuestras venas. Eso me mató.

Dr. S: El lunes debió ser grandioso.

Ldb: Sí, memorable, tuve que llamar a gruas el portillo para que me llevaran al trabajo y no he empezado a superar la catatonia hasta hoy.

Dr. S: Ánimo Lobo de bar, pronto estarás recuperado y para entonces ya estará cerca el fin de semana.

Ldb: ¡Pero si aún es martes!

Dr. S: ¿Quién te ha dicho que tengas que empezar el fin de semana en viernes? Puedes empezar mañana mismo, o el jueves a más tardar.

Ldb: Eso se llama alcoholismo.

Dr. S: Eso se puede llamar de muchas maneras.

Ldb: Ya veremos...

5 comentarios:

Coco dijo...

Por una vez estoy con el Dr. Por qué empezar la jarana un viernes. Pero voy a ampliar su teoría, ¿Por qué acabarla el domingo?

A excepción de el conocimiento del género femenino, las mejores fiestas son en días no viernes y no sábados. Constatado lo tengo y articulado en ciertas revistas pseudocientíficas.

Por lo demás me alegro de la gran juerga que despidió la buena vida del ilustre cheerleader. A excepción de el encuentro con la contra despedida. Tópico horroroso y demasiado habitual en nuestra tradición alcoholica.

Para lo del nombre de empezar ya con el fin de semana, propongo llamarlo Bukowskilismo. De esta palabra se derivan Bukowskero, Bukowskeado y Bukowskear, cuya conjugación aquí no voy a hacer.

Un saludo:

Coco Catedrático

Anónimo dijo...

Grandes rarezas y lindezas para un gran día.

Seguir así goliardos.

Fdo: Túbal

Lobo de bar dijo...

Señor Ingeniero, sabes que yo también soy partidario de las juergas a destiempo y entre semana, y que practico tal costumbre siempre que puedo. No obstante, ahí quiero verte yo cuando te toque fichar a las 8 a.m. en el curro.

En vez de bukowskilismo también se podría llamar bukowskinihilismo, que suena parecido y es más completo, entonces en vez de bukowskero habría que usar la palabra bukowskinihilista.

Túbal, identifícate, ¿eres el hombre de las montañas que ha mandado el testimonio fotográfico de la experiencia del sábado a nuestros correos personales?

Anónimo dijo...

También el río Ebro fue, para algunos estudiosos bíblicos, la vía que siguió el nieto de Noé, Túbal, tras el Diluvio Universal, después de que las aguas comenzaran a descender y se pudiera hacer pie en alguna cumbre pirenáica.

Allí vivimos.

Fdo: Túbal

Lobo de bar dijo...

Mañooo...